Votar a Vox
Un pequeño apunte
—Te ha tocado uno de esos, ¿eh?
—Y lo que nos queda. Lo que se viene…
Extraigo este fragmento de conversación entre una celadora y una enfermera, delante de nuestra cara, tras acudir al centro de salud donde mi hijo lleva en registro desde su infancia pediátrica por una incongruencia de datos: en el DNI se indica su nombre y sexo, también en otra decena de documentos, no así en su tarjeta médica, que con resistencia dilatan unos y otros y sigue figurando con el necrónimo, la herida abierta.
Extraña ironía que el mundo sanitario sea quien más se resista y no la academia, o un poli tránsfobo. Vemos el vídeo de PutoMikel, ya canónico en casa, y nos relajamos un rato, porque solo nos sirve la paciencia: para esta actualización de ficha llevamos seis meses de espera. «Puedo entenderlo, el miedo al cambio», suavizo frente a él. «Miedo tengo yo cada día, a que me persigan y me peguen una paliza». Me callo porque no puedo hacer otra cosa. Modular un esquema mental heredado no es nada comparado con vivir atrapado en un cuerpo que odia y desprecia desde los tres años. Desprecio reforzado por la humillación que le persigue, casi desde entonces. Hasta un chaval que salió del armario en 2º de Ingeniería Informática con esos padres, apoderados en pueblo paleta y asintiendo orgullosos, le jode el día. Le hurta el bien más básico, existir en el enésimo intento de empezar de cero y sobrellevarlo, mientras aguarda a la terapia hormonal, a la mastectomía, a la supervivencia.
Entonces surge otro interrogante. ¿Por qué los fachas disfrutan de libertades que no votaron? Y yo también me lo pregunto. Pero antes de acudir a los sesgos, o gracias y a través de ellos, pienso: ¿de verdad no votaron esas libertades? Intento hacer memoria, recordar. Y, efectivamente, es así. Sin apenas tirar de hemeroteca, puedo documentar lo que sigue:
1. Divorcio exprés, aquella necesidad urgente para miles de mujeres que ni se planteaban denunciar ni sus familias lo consentían, porque serían unas malas madres, zorras e inútiles. El PP votó en contra de la Ley del Divorcio de 1981. Normal, hacía apenas un lustro que una mujer podía abrirse cuenta corriente sin el requerimiento de una autorización marital. A saber las que toparon con trabas buscando trabajo en un mercado laboral de 80-20% y salarios de costurera.
2. Sanidad universal. Alianza Popular presentó un veto formal a la Ley General de Sanidad en el Senado el 26 de febrero de 1986. En 2012, el PP de Rajoy excluyó del sistema de salud a 800.000 inmigrantes sin papeles, y en 2018 el PP votó en contra del decreto que restauraba esa universalidad. El gobierno de Pedro Sánchez, con un nuevo proceso de regulación migratoria, le ha dado la vuelta en pleno 2026.
3. El sector energético en los dosmiles: Aznar completó la privatización total de Endesa, Repsol, Telefónica, Gas Natural y Red Eléctrica. Esto dejó al Estado sin herramientas directas para intervenir en precios de la energía, lo que calienta nuestros hogares y nuestros platos de comida.
4. Sí a la guerra. El 11 de marzo de 2004 murieron casi 200 personas, 1800 heridos y otros tantos afectados porque Aznar apoyó abiertamente una guerra unilateral, una invasión apetitosa de su amigo, Bush hijo, quien le prestó un delicioso acento tejano. Álvarez Cascos, número 2 del PP, diría: «por esta puta —en alusión a Pilar Manjón, madre de una de las víctimas que organizó la Asociación 11M— y cuatro muertos de mierda perdimos las elecciones». ¡Qué gran pérdida! Pero la culpa, según dijeron en decenas de ruedas de prensa, la sigue teniendo ETA, la misma organización terrorista que anunció el alto el fuego en 2011 y, como respuesta, el ministro de Interior Jorge Fernández Díaz, principal impulsor de la Ley Mordaza y actualmente sentado en el banquillo de la Audiencia Nacional por el caso Kitchen, declaró públicamente: «Si ETA deja de existir, habrá que replantearse la dispersión». La misma ETA de la cual el PP ejecutó 311 excarcelaciones —64 de ellas a terroristas condenados por asesinatos múltiples—, sumando un total de 547 entre exiliados y otros criminales, todos bajo el mandato de Aznar. La misma ETA que Ayuso define como presente de España, moneda de cambio según muchas familias de las víctimas, como Consuelo Ordóñez.
5. Matrimonio igualitario: en 2005, el PP votó en contra en el Congreso (147 votos, casi todos suyos), usó su mayoría en el Senado para vetar la ley obligando a reenviarla al Congreso, y después interpuso un recurso de inconstitucionalidad que el Tribunal Constitucional rechazó en 2012. ¡Qué maricones!
6. Primera ley antitabaco en espacios públicos. En 2005, Elena Salgado logró levantarla y fue ridiculizada: el PP se opuso en el Congreso, guerreó con terrazas y bares e intentó vetarla hasta seis veces, igual que hizo el gobierno de Rajoy con la industria del juego. Ojo, en 2022 el 82% de las admisiones a tratamiento por adicción en España venían por ludopatía —entre 2011 y 2019—; ante eso, el PP protegió los lobbies (hostelería, casas de juego…). En 2020, por fin se aprobaron decretos para limitar la publicidad del juego gracias a una iniciativa de Izquierda Unida.
7. Ley de Igualdad: aprobada el 22 de marzo de 2007 bajo el gobierno Zapatero, se impusieron planes de igualdad obligatorios en empresas, paridad en listas laborales, protección frente a acoso, permisos de paternidad mejorados… El PP se quejó de la introducción de «lenguaje no sexista», rechazó la paridad electoral, rechazó los planes de igualdad y diluyó la obligatoriedad en PYMES.
8. Aborto, ese pecado espurio que hacías mediante viaje express a Reino Unido si tenías dinero y contactos. El propio PP, con mayoría absoluta, intentó revertir la ley del aborto de 2010 con el anteproyecto Gallardón, que la acotó solo a casos de violación (¿demostrada?) o riesgo grave para la madre. Gallardón dimitió y se retiró la reforma, pero 183 diputados del PP votaron en contra de retirarla cuando el PSOE lo solicitó.
9. La educación, claro: el Real Decreto de 2012 del gobierno de Rajoy ejecutó el mayor recorte en educación pública de la historia democrática española: un 15% del presupuesto educativo entre 2010 y 2013. «Racionalidad y eficiencia», arguyeron. Subieron a máximos los ratios de alumnos por profesor y aula, aumento de horas lectivas obligatorias para docentes, congelaron oposiciones, primas y cero cobertura de jubilaciones, endurecieron las sustituciones por baja, subieron los precios públicos universitarios y a la vez que redujeron la cuantía de las becas… Y sigue: privatizaron la FP en dos telediarios y depauperaron tanto la oferta que había miles de plazas desiertas, lo que fomentó la interinidad, la inestabilidad y acribilló la convivencia curro/vida.
10. ¿Y las renovables? Tras el mamoneo regulatorio de Aznar con el gas natural, llegó el “impuesto al sol” de Rajoy (2015), que gravaba el autoconsumo fotovoltaico y exigía reintegrar el excedente. Pasamos de líder europeo a estar en la cola mundial. Derogado en 2018, España fue el único país europeo que llegó a aplicarlo.
11. Derecho a vivir y derecho a morir: la Ley de Eutanasia se aprobó con 198 votos a favor y 138 en contra, siendo PP y Vox los únicos grupos que votaron en contra. Ya venían desde 2018 con una enmienda a la totalidad en el Congreso y en febrero de 2021 se lanzaron con un veto en el Senado. Argumentaron que la norma era «frívola, atropellada y chapucera», que el debate social sobre la eutanasia «no existe en España». El CIS constató en una encuesta que el 72% de los ciudadanos estaba a favor.
12. Reforma laboral. Si el bastardo de Felipe González y su recua de mafiosos transformó el trabajo en basura con las ETT, la reforma laboral de 2021 fue para cantar por soleares: PP y Vox se opusieron firmemente a la reforma que redujo la temporalidad y reforzó la negociación colectiva. Solo apoyaban los ERTE cuando podían trincar parte.
13. Y ojo al bloqueo del CGPJ durante cinco años: el PP congeló la renovación del Consejo General del Poder Judicial durante los años 2018 a 2023 —el mandato más largo caducado de la historia de nuestra democracia—, vetando explícitamente a jueces progresistas como José Ricardo de Prada (magistrado del caso Gürtel que torpedeó el gobierno de un tal M. Rajoy). Ahora tenemos a la rata del juez Peinado yendo a por Begoña Gómez mientras la Fiscalía y la defensa piden el archivo, lo cual da a entender la conjura de una rencilla personal.
14. Chicas, mejor sumisas. Parlamento Europeo, octubre de 2021, ayudas a mujeres maltratadas sin denuncia previa. ¿Qué pasó? Todos los eurodiputados del PP español votaron en contra. Espera, que sigo: Congreso de los Diputados, mayo 2022, ley del Sí es Sí: PP y Vox fueron los únicos partidos que votaron en contra de la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual. Congreso de los Diputados, febrero 2023, reforma de la ley del aborto: PP, Vox y Ciudadanos votaron todos en contra (154 votos) a una reforma que, entre otras medidas, introducía la baja laboral por menstruaciones incapacitantes y acomodaba los plazos del aborto libre. ¿Sigo?
15. ¿Y tener cobijo no era derecho universal? Hasta los falangistas, en 1966, reconocían que la mejor política contra el comunismo era que «todo español tuviera vivienda, que cada uno, dentro de su categoría, fuera propietario de su propio hogar». Pues en 2023 las comunidades gobernadas por PP han recurrido sistemáticamente la aplicación de la Ley de Vivienda ante el Tribunal Constitucional o se han negado a implementar sus mecanismos de control de alquileres. Además del boicot, el gobierno de Rajoy se sacó de la manga a Sareb, el banco malo, un gran fondo de especulación inmobiliaria para aventajar a socios afines. No en vano Blackstone, el mayor tenedor de nuestro país, desembarcó en España en julio de 2013, en plena resaca de crash inmobiliario, cuando los activos estaban en mínimos históricos, comprando al Ayuntamiento de Madrid —gobernado entonces por Ana Botella— 1.860 viviendas protegidas de la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS) por apenas 128,5 millones de euros, más o menos una décima parte de su valor de mercado. Podría pasarme horas hablando de esta inmundicia humana pero prefiero ir al siguiente punto.
16. Ley Trans: en 2023, PP y Vox recurrieron la Ley Trans al Tribunal Constitucional. En paralelo, Vox impulsó en varios parlamentos autonómicos —Murcia, Extremadura, Aragón— proposiciones para derogar las leyes autonómicas LGTBI+, poniendo al PP en posición de defensa de normas que en varios casos ellos mismos habían aprobado. Si por ellos fuera, solo habría dos sexos: monjas y putas.
17. ¿Y qué pasó con el decreto ómnibus? PP, Vox y Junts tumbaron en enero de 2025 un decreto que incluía la revalorización de pensiones, extensión de bonificaciones de transporte público y ayudas para los afectados por la DANA en Valencia. Fue la causa de movilizaciones de CCOO y UGT en toda España… pero como aquí la afiliación sindical apenas brinca del 13% —mientras que en la mayoría de países europeos sobrepasa el 50%—, las ratas sindicales no tienen ni fuerza ni ganas de plantar cara.
18. Y también de 2025 fue que, bueno, el Congreso rechazó en marzo del mismo año la creación de una Agencia Estatal de Salud Pública gracias a los votos en contra de PP y Vox, una institución que España no tiene y cuya ausencia quedó expuesta durante la pandemia de COVID-19.
De hecho, la sanidad merece apunte aparte: Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid entre 2003 y 2012, apostó por la construcción de hospitales públicos pero entregando su gestión íntegra a empresas privadas. Desesperanzador. En 2009 añadió el sistema de libre elección y bonificó ese círculo vicioso de abrirse seguros con ellos —médicos de familia derivando a sus consultas de la tarde y tal—; en apenas un lustro (2019-2024), la comunidad pagó a Quirón más de 5.000 millones de euros, desembolsados de las arcas públicas —de los cuales 71,6 millones son pagos sin documentación justificativa—, más del doble de lo presupuestado. Es la comunidad española que más les abona. Quirón, a su vez, igual que los pufos con Factorial que ya no se define como empresa española sino neerlandesa, invierte fuera, porque pertenece al grupo alemán Fresenius.
¿Y en Andalucía? La sanidad andaluza es la peor valorada del sistema público español. Digo la actual, la coordinada por el PP. Recuerdo leer que en diciembre de 2023 había más de un millón de pacientes en espera para operación o consulta de especialista. Congelaron el precio de las horas extra mientras firmaron un acuerdo con empresas privadas dotado de 734 millones de euros que incluye operaciones quirúrgicas fuera de las garantías de plazo legal. Andalucía gasta menos de 1.500 euros por habitante, el último puesto en España. Allí hay cifras récord de agresiones, el 74% de las víctimas son mujeres y unas cuantas han muerto en lo que llevamos de año. Son tan malos, pero tan viles, que no se me ocurre ni qué argumentar ya.
19. ¡Los desahucios! Qué bien nos lo pasamos asustando a ancianos con ese relato que enriquece a Securitas Direct, cuando afecta al 0,7% de la población española y de ahí el 91% son grandes tenedores. Qué bien nos lo pasamos con organizaciones ilegales como Desokupa, financiadas por ayuntamientos peperos en Madrid, Andalucía y Valencia. En enero de 2026, PP, Vox y Junts tumbaron el decreto que prorrogaba la suspensión de desahucios para familias vulnerables, el bono social energético y la congelación de cuotas de autónomos. Se estima que más de 100.000 personas en España dependen de esto.
20. Y volvemos a las renovables: en pleno 2026, hace apenas semanas, el pacto de gobernabilidad entre PP y Vox en Extremadura incluye un veto explícito a las energías renovables —en la segunda región con mayor proyección solar de España— y la creación de una «consejería de desregulación» orientada a reducir el papel del sector público en los servicios sociales. Mejor pagar a 500 euros el megavatio/hora, como quería Aznar. También planean destrozar el mercado rural, un veto a migrantes menores, relajar los impuestos de herencia…
Esto son apenas veinte muestras de un catálogo inmenso. ¿El rescate a los bancos que nos dejó tiritando? La conclusión parece evidente: sí, todos pillan cacho, la clase política española es una hez y las administraciones juegan con cartas marcadas. Pero también queda cristalino que es la izquierda quien presenta progresos, quien brega para empujar mejoras sociales, y la derecha vota en contra. Sis-te-má-ti-ca-men-te. ¿Tanto texto para eso? ¡No descubro nada nuevo! Bueno, estoy de acuerdo a medias: descubro que hacen algo más que votar en contra. Por tanto, vuelvo a la pregunta: ¿por qué los fachas disfrutan de libertades que no votaron?
Pues porque no hacerlo sería un error. Los derechos protegen al conjunto de la población completo, incluso a los abolicionistas. La paradoja de la tolerancia de Karl Popper, el equidistante definitivo, dice: una sociedad tolerante debe ser intolerante con la intolerancia ilimitada, o nos meterán la intolerancia por el culo. No era exactamente así, me he liado con el popper, pero quien quiera saber más que lea ‘La sociedad abierta y sus enemigos’ (1945).
La alternativa siempre es peor, la democracia a veces legitima al mal porque un aparato de mayor vigilancia y un tribunal ideológico dañaría las libertades individuales. La libertad que predican los del espectro malo va de eso: dejadnos hacer, os vais a cagar. La Alemania de Weimar intentó limitar legalmente a los nazis y fracasó, claro. La Ley de Partidos que ilegalizó a Batasuna no ha sabido hacer lo propio con Vox porque no necesitan abolir formalmente la democracia si consiguen conquistar las instituciones.
La respuesta nunca es jurídica: sigue la pista del dinero y encontrarás a un político contando billetes. ¿Qué decía Hannah Arendt sobre la banalidad del mal? Hasta un buen villano es digno de elogio: el problema no son los monstruos con ideología coherente, sino los mediocres que gestionan el deterioro sin creer en nada salvo en el poder por el poder. La fórmula, entonces, me empuja a preguntar: ¿qué hacer contra quienes votan para destruir las condiciones que hacen reales las libertades de todos? Ni idea. Pero tengo un apunte final que lo esclarece.
Hace unas semanas quedé con mi hermana y hablamos de un viejo colega de infancia que es un machista de mierda, que me dice cosas como «tu mujer se encarga de eso, ¿no?» cuando le digo que no puedo eludir lo obvio e irme de cervezas porque tengo que hacer la comida. Nos ata un fuerte vínculo de adolescencias turbulentas y siempre he sido comprensivo con su perspectiva: una persona criada con amor en un hogar donde unilateralmente se le cocina y se le recoge el plato, no tiene mayor cosmovisión que esa, ese es su refuerzo positivo, donde ha volcado sus recuerdos de infancia y perpetuado el vínculo afectivo. Asume que las cosas son así; también intenta ser ciudadano decente y no dañar a nadie. ¿Dónde está el problema, más allá de asumir que ha tenido muchos años para aprender a no ser idiota?
Mi hermana me lo aclaró: «ese tipo también vota. Y en tanto vote contra mis libertades individuales, las dañará y me hará daño a mí». Efectivamente, es un enemigo político. Es una persona que ha tomado la decisión consciente de joder a miles de personas como mi hermana o mi hijo trans. Por lo pronto, to también he tomado una decisión: aportarle mi perspectiva. Haga lo que haga a partir de entonces, probablemente lo alejaré de mi vida porque, en fin, la vida es demasiado corta para andar haciendo el tonto y, como dicen los terapeutas, hay que elegir qué batallas pelear. Defínelo «cordón sanitario».
Y así cierro esta pequeña pataleta: estoy deseando votar a favor de los derechos humanos. Porque la historia está de nuestro lado; ellos son los dinosaurios. Lo que les queda, lo que se les viene…
Algunas fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Ley_espa%C3%B1ola_de_Divorcio_de_1981
https://www.elplural.com/sociedad/avances-sociales-rechazados-pp-40-anos-divorcio_269265102
https://elpais.com/sociedad/2012/04/20/actualidad/1334935039_248897.html
https://www.publico.es/actualidad/aznar-ficha-electrica-privatizo.html
https://elordenmundial.com/geopolitica-11m-al-qaeda-espana-aznar-atentado/
https://elpais.com/diario/2005/10/01/sociedad/1128117603_850215.html
https://www.publico.es/sociedad/todas-criticas-pp-vertio-matrimonio-igualitario.html
https://www.rtve.es/noticias/20090612/salgado-cruzada-contra-tabaco/280641.shtml
https://elpais.com/sociedad/2007/03/15/actualidad/1173913202_850215.html
https://elpais.com/politica/2014/09/24/actualidad/1411510577_143104.html
https://www.eldiario.es/politica/aborto-matrimonio-igualitario-eutanasia-pp_1_1134325.html
https://stecyl.net/el-recorte-en-el-gasto-publico-en-educacion-supero-el-15-en-apenas-cinco-anos/
https://www.publico.es/politica/cgpj-cumple-2000-dias-bloqueado-pp.html
https://www.lavanguardia.com/vida/20220526/8296240/pp-vox-oponen-ley.html
https://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Estadistica-Judicial/#





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Lo de la guerra con Aznar fue en 2004 no 2014?