Calendario de adviento 21 - Rage Quit
Veintiuno de treinta.
«Te han despedido tras 27 años de leal servicio. ¿Y ahora qué? ¿Llorar? ¿Quejarte? No. Agarras un martillo y te vuelves loco con tus compañeros de trabajo robóticos». Así arranca la premisa de ‘Rage Quit’, primer juego de la cuenta del Vancouver Film School publicado en su perfil de Steam el pasado septiembre. Ahí puedes encontrar los mejores arcades desarrollados por sus estudiantes; en Itch.io tienes el resto, todos completamente gratis y algunos muy bien rematados.
Esta escuela presume de ser el camino más rápido a Hollywood, de haber colocado a cientos de estudiantes en proyectos de envergadura internacional. Bonita forma de revestir el becariado que acabará a las puertas de dichos estudios cuando los mismos sustituyan capital humano por la enésima suite de automatización de procesos. ¡Era broma! Hay que tener fe, hay que soñar. ¿Un martillo quizá? Un simple martillo para resolver el gran debate. No hace falta un superpoder, solo furia y un buen conductor de esa catarsis biológica.
Si bien los muestreos son pequeños, se estima que alrededor del 7% de los adultos presentan problemas clínicamente significativos de ira mal regulada a lo largo de su vida. Uno cree que los tech giants nos han aborregado a la vez que separado del grupo, alienado a la vez que hecho sentir especiales con la personalización de algoritmos de refuerzo continuo, que nos han dado libertad con herramientas cuando en realidad dichas herramientas nos enclaustran y consumen la mitad del salario. En tanto se nos recuerda que la ira es natural, se nos invita a extirparla, a parchearla y enterrarla en una bóveda acorazada mediante autocontrol y la certeza de que nuestro éxito depende solo de nosotros y, por ende, somos culpables de cada fracaso. ¿Un martillo decías?
No en vano vivimos una segunda edad de lo hippie, con miles de técnicas y drogas finas, canales de mindfulness y relajación con dinámicas tan dispares como yoga de la risa, yoga con caballos, cafeterías de gatos, rage rooms, retiros temáticos con leyes de silencio, baños de sol, baños de agua helada, baños de gong, ¿baños de bosque? (shinrin-yoku), baños en tanques de agua salada, la terapia cognitivo-conductual (CBT), dialéctico-conductual (DBT), etc. Hasta los videojuegos, específicamente los más violentos, pueden ayudar como diario de control. Aunque no sé si será en Steam. Lo cierto es que un lugar donde no pueda existir juegos como ‘Horses’ me interesa cada vez menos.
Se dice, grosso modo, que los jóvenes de 2025 fuman menos, beben menos alcohol, sexean menos e intelectualizan menos —si a cambio ganamos en responsabilidad afectiva, por mí bien—. Es decir, los riesgos clásicos por embarazos no deseados, comas etílicos y adiciones crónicas disminuyen; entretanto, la curva por problemas de salud mental, como ansiedad, depresión o soledad, sigue subiendo. También los suicidios. ¿Un martillo podría ser la solución? Fue un mjölnir el arma más temida en un pasado mítico, no sabría decir ahora, la verdad. En mitología hindú, el rey de dioses Indra porta una maza, el vajra, que actúa como el rayo de Zeus, el arma definitiva capaz de construir y destruir. Una herramienta releída hoy día como falo. ¿Significa eso que a veces habría que liarse a pollazos contra el sistema?
Enlace para descargar: https://store.steampowered.com/app/3971470/Rage_Quit/



